Asociación Sinergia Sostenible

Sinergia Sostenible pone nombre al lugar de encuentro donde se fusionan las ganas de saber y de dar a conocer qué es la sostenibilidad, para buscar el mejor camino de llegar a ella.

Creemos que una de las labores más importantes que hoy en día tenemos los arquitectos es la de emplear nuestras energías en diseñar los mecanismos que permitan lograr un hábitat en equilibrio con el planeta que lo sustenta.
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Actividades:

Paralelamente a la confección de este blog, y como parte de un proyecto más amplio de difusión de la información e interactuación con los demás habitantes de este planeta, realizamos otras actividades: Las ya realizadas:

-Charla coloquio “Arquitectura y Sostenibilidad”. .

-Taller para niños ”Arquitectura para Niños”.

-Charla coloquio ”Energías Renovables”.

LA SOSTENIBILIDAD, CUESTIÓN DE FORMA.

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Las últimas informaciones nos indican que la huella ecológica es ya bastante mayor de la que la tierra puede soportar. Actualmente, la estrategia competitiva dominante en nuestras ciudades es la del consumo de recursos (y consiguiente generación de residuos) y la mitad de la población mundial vive ya en las ciudades.

De las palabras de Jaime Lerner extraemos una conclusión a todo esto, “nuestras ciudades son, al mismo tiempo, el problema y la posible solución”. La estructura de la mayoría de nuestras urbes, así como de sus planes de desarrollo urbanístico, es la resultante de una organización por zonas: las hay residenciales, comerciales, administrativas, educacionales, industriales, que dependen de un solo centro. Se plantea un urbanismo cada vez más disperso que agrava unos problemas de movilidad que, de por sí, caracterizan a la ciudad zonificada. Un urbanismo trazado para cumplir las exigencias del vehículo privado, que trae como consecuencia que las personas no tengan las mismas oportunidades de acceso a un trabajo o a los servicios públicos.

 

La ciudad resultante es una sucesión de espacios monofuncionales que genera miles de desplazamientos (en su mayoría largos y en vehículo privado), que se vacía casi por completo durante una parte del día, que segrega a su población por rentas, generando barrios ricos y barrios marginados, delincuencia, aislamiento y alienación. El individuo que se siente así, es muy fácil de convencer de que el camino hacia la felicidad es el consumo de bienes materiales. Se le ha despojado del control de sus propios recursos, ya que estos resultan infravalorados por unos standards globales impuestos interesadamente por un modelo económico alienante en el que priman los intereses de las grandes multinacionales sobre el bienestar de las personas. Se generan, de esta forma, poblaciones devoradoras de recursos que no producen la felicidad de sus habitantes.

 

Como antídoto a este mal, apostamos por ciudades compactas, multicéntricas, con una mezcla de usos tal que facilite a todas las personas, en igualdad de condiciones (proximidad, accesibilidad), el acceso a las oportunidades que brinda la urbe. Un tejido complejo que genere el máximo intercambio de información entre sus habitantes, el compromiso de éstos con su comunidad y la participación real en su gestión. Proponemos priorizar el bien público a los intereses privados. Incentivar a la ciudadanía para que genere sus propios recursos, oportunidades y estrategias de competitividad, con el fin de obtener empleo a pequeña escala, un intercambio creativo en respuesta a necesidades personales diversas.

 

Una apuesta que también hace el político y productor de cine David Putnam:

“Es indudablemente cierto que solo existen dos fuentes primordiales de riqueza disponibles: lo que extraemos de la propia tierra y lo que extraemos de nuestra imaginación creativa. A menos que empecemos a depender un poco menos de la primera y mucho más de la segunda, será inconcebible que podamos sostener a la creciente población mundial con estándares de vida dignos, civilizados y equitativos”.

 

Necesitamos ciudades con una identidad propia, entendida como el conjunto de actividades particulares de un grupo de personas en un lugar determinado. Conectadas, solidarias, responsables, creadoras de nuevas oportunidades y sabedoras de que su ciudad está hecha por y para ellos. Ciudades eficientes que obtienen, de los recursos consumidos, el máximo beneficio para todos.

Autora: Arantxa Díez

Dibujo: Ibáñez

7 comentarios en LA SOSTENIBILIDAD, CUESTIÓN DE FORMA.

  • Iosu G. Martínez

    Lo de la ciudad que sea eficiente en los recursos lleva a priorizar el interés comun sobre el particular; o viceversa. Pero creo que hay un problema de fondo primero que es el educacional de las emociones de adultos y niños para luego abrirnos las puestas de nuestras creatividades. Somos analfabetos en estas disciplinas prorizando un CI(coeficiente intelectaual) muy alto y competitivo pero olvidando que nos somos máquinas y que en realidad si no tenemos un equilibrio emocional aceptable todo lo demás nos sobra. Esto biene a cuento del tema expuesto porque para regular-organizar una ciudad en estos parámetros que sería muy deseable, con nuestra cultura occidental en la que prima nuestro alter-hego sobre el de nuestros convecinos y luego, sólo luego somos capaces de destaparnos como altruistas y cooperantes, estas aspiraciones nunca se podrían llevar a cabo excepto imposición de sanción económica o que se constatase-contrastase que es mucho mejor para nuestras economías particulares. Según el Dalai Lama en un encuentro con científicos llegan a la conclusión que en la cultura oriental hay una conciencia primera colectiva y luego personal, por eso muchas de las terapias y filosofías orientales han fracasado en occidente.
    En definitiva que estoy deacuerdo con la filosofía de ciudad aquí expuesta pero creo que primero tenemos que ir todos a la escuela ( como diría Oteitza)para redescubrir nuestra parte más creativa para hacerla consciente en nuestras formas de pensar y actuar.

  • miguel

    Unos párrafos del excelente “La sociedad de consumo” de Jean Baudrillard escrito en 1970 … una pena que luego se convirtiera en un iluminado del postmodernismo nihilista porque en 1970 era un sociólogo bien brillante …

    “La lógica socia alcanza no sólo la abundancia, sino también los perjuicios. La influencia del medio urbano e industrial hace que otros elementos se vuelvan escasos: el espacio y el tiempo, el aire puro, los espacios verdes, el agua, el silencio … Ciertos bienes, que alguna vez fueron gratuitos y estuvieron disponibles en profusión se convierten en bienes de lujo accesibles solamente a los privilegiados, mientras que los bienes fabricados o los servicios se ofrecen de manera generalizada.

    [...]

    Ya estamos viendo que la jerarquía social se atiene a criterios más sutiles: el tipo de trabajo y de responsabilidades, el nivel de educación y cultura (la manera de consumir los bienes corrientes bien puede ser una especie de “bien raro”), la participación en las decisiones. El saber y el poder son o habrán de ser los dos grandes bienes escasos de nuestras sociedades de la abundancia.

    [...]

    Se habla mucho del derecho a la salud, del derecho al espacio, del derecho a la belleza, del derecho a las vacaciones, del derecho al saber, del derecho a la cultura. Y, a medida que emergen esos nuevos derechos, nacen, simultaneamente, los ministerios: Salud, Deportes y Recreación, ¿por qué no de la Belleza y el Aire Puro? Todo esto, que parece reflejar un progreso individual y colectivo general, que supondría sancionar el derecho a la institución, tiene un sentido ambiguo y puede leerse en cierto modo en el sentido inverso: “sólo hay derecho al espacio a partir del momento en que ya no hay espacio para todos” y a partir del momento en que el espacio y el silencio son privilegio de algunos a expensas de los otros. Del mismo modo en que sólo hubo “derecho a la propiedad” a partir del momento en que ya no hubo tierra para todos, no hubo derecho al trabajo hasta que el trabajo llegó a ser, en el marco de la división del trabajo, una mercancía intercambiable, es decir, cuando dejó de pertenecerle propiamente a los individuos. Uno podría preguntarse si el “derecho a disfrutar del tiempo libre” no está señalando, de manera semejante, el paso del ocio, como antes del trabajo, al estadio de la división técnica y social y, por lo tanto, en los hechos, al fin del tiempo libre.

    [...] No deberíamos tomar por progreso social objetivo … lo que en realidad es un progreso del sistema capitalista, es decir, la transformación progresiva de todos los valores concretos y naturales en formas productivas, o sea, en fuentes de:
    1. provecho económico.
    2. privilegio social.”

    Buena entrada Arantxa!!

  • Arantxa_sinergia sostenible

    Me encanta tu comentario Iosu.
    Estoy de acuerdo contigo en que todo cambio realmente profundo y certero, ha de pasar por un trabajo personal a muchos niveles. De un tiempo a esta parte, podemos observar cómo nuestras vidas tienden a aislarse de las de los demás sin haberse producido en nuestro interior un verdadero proceso de individación. La individuación es un fenómeno por el cual, cada uno de nosotros va descubriendo cual es la verdadera esencia de su ser y, por consiguiente, cuáles son las cosas que realmente le enriquecen. En dicho proceso, nos damos cuenta de lo valioso de nuestra vida y de lo maravilloso de la existencia de los que nos rodean. Es en este momento cuando estamos realmente preparados para iniciar un cambio de dentro hacia afuera.
    Pero yo me pregunto, la forma de nuestras ciudades, no nos confunde y aleja de nuestro camino de crecimiento individual y colectivo?
    Por tanto, si esta fuera más amable, enriquecedora y dinámica, no nos lo pondría mucho más fácil? No nos impulsaría hacia el verdadero progreso de la conciencia?

  • Arantxa_sinergia sostenible

    Hola Miguel!
    Es interesante lo que escribe Jean Baudrillard.
    Creo que de la combinación del comentario de Iosu y el tuyo, nos lanza esta visión de que la humanidad ha progresado predominantemente en un plano material. Sin una visión humanista de hacia dónde vamos y qué es lo que buscamos. El crecimiento del PIB nos resulta absolutamente insuficiente para llenar nuestros pequeños huecos del alma. Tampoco nos han enseñado otros mecanismos para solucionar nuestros conflictos internos así que seguimos probando nuevas formas de consumir productos, conocimiento, tiempo… aunque realmente hayamos comprobado vez tras vez, que no nos sacará del vacío existencial.
    Seguimos creyendo que el consumo y el control (planes de pensiones, seguros, instituciones…) nos sacará del atoyadero.

    Gracias Miguel.

  • miguel

    Así es, esa es la crisis del postmodernismo, que el crecimiento (económico, productivo) asociado a la felicidad, la democracia y el progreso es mentira, y nos encontramos en mitad de una sociedad cada vez más incierta y abiertamente hostil con el individuo, y además sin mecanismos para lidiar con ello.
    Boudrillard ya lo dijo con casi 40 años de adelanto, lo que pasa es que luego tiró la toalla por la humanidad y llegó a la conclusión de que no había salida (relativismo moral, nihilismo, …). A mi me gusta más la lectura que hace Zygmunt Bauman, igual de crítica o más, pero abiertamente optimista a la posibilidad de crear una sociedad mejor.
    :D

  • Lorenzo

    De hecho quizás exageradamente optimista. “No hay motivos para ser optimista pero Dios nos libre de perder la esperanza!”.
    Lo que hay que aprender de este hombre!

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