Asociación Sinergia Sostenible

Sinergia Sostenible pone nombre al lugar de encuentro donde se fusionan las ganas de saber y de dar a conocer qué es la sostenibilidad, para buscar el mejor camino de llegar a ella.

Creemos que una de las labores más importantes que hoy en día tenemos los arquitectos es la de emplear nuestras energías en diseñar los mecanismos que permitan lograr un hábitat en equilibrio con el planeta que lo sustenta.
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Actividades:

Paralelamente a la confección de este blog, y como parte de un proyecto más amplio de difusión de la información e interactuación con los demás habitantes de este planeta, realizamos otras actividades: Las ya realizadas:

-Charla coloquio “Arquitectura y Sostenibilidad”. .

-Taller para niños ”Arquitectura para Niños”.

-Charla coloquio ”Energías Renovables”.

EL NUEVO ORDEN URBANO DE RECURSOS LIMITADOS

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El mundo no volverá a ser nunca más el mismo. Estamos inmersos en un período de cambios que la falta de perspectiva no nos permite ver con claridad. Fenómenos como internet, la globalización y el convencimiento de que los recursos energéticos en los que hemos basado nuestro bienestar no son eternos, están haciendo aflorar nuevas sensibilidades en una sociedad que pide cambios a todos los niveles.

La crisis económica no es más que uno de los síntomas de todas estas transformaciones que darán lugar a un nuevo orden de valores y prioridades. Es posible que estemos viviendo, sin darnos cuenta, el comienzo de una transformación social tan importante como la que va a significar la Revolución Industrial.

Si la arquitectura siempre ha querido ser el reflejo de la sociedad en la que vive, habría que preguntarse cómo le afectarán todos estos cambios y cómo se transformará para adaptarse a estos nuevos requerimientos. Algunos estudios europeos hace tiempo que han detectado esta necesidad y trabajan en esta línea. El estudio de Lacaton Vassal, por ejemplo, revolucionó el panorama arquitectónico con el proyecto de una pequeña plaza en Burdeos en la que, ante el encargo de un rediseño de la misma, respondieron renunciando a rehacer la plaza y propusieron, en cambio, utilizar el presupuesto asignado para su mantenimiento a lo largo de los años.

En la misma línea iba la propuesta de Peter Zumthor para el pabellón de la exposición de Hannover 2000, en el que construyó un laberinto de maderos apilados que, cuando acabó el evento, fueron vendidas como madera para la construcción. Toda una declaración de principios y un gran contraste con los pabellones vecinos. Estos dos ejemplos no son más que una muestra de que algo importante está cambiando en la arquitectura, y habrá que seguir estas tendencias con mucho interés.

Todas estas experiencias nos enseñan un camino que puede ser muy útil a la hora de plantear cuáles serán los retos de futuro en el diseño de nuestra ciudad. Queda claro que la austeridad y la sostenibilidad serán fundamentales. Los proyectos de formalización extravagante y presupuesto desorbitado, que eran capaces de convertirse en nuevos iconos ciudadanos, ya no serán necesarios y, probablemente, serán rechazados por inoportunos. Puede que sea el momento de apostar por la gestión de la ciudad construida, el reciclaje… más que por ampliarla. Pensar en propuestas ingeniosas para aprovechar, no solamente los edificios sin uso, sino también  el amplio volumen de viviendas y locales vacíos, que contrasta enormemente con la dificultad de acceder a una vivienda por parte de algunos colectivos, puede ser una de las líneas de trabajo.

Otros fenómenos como la inmigración llegada en los últimos años obligará también a pensar en una estrategia de integración de estos grupos para no llegar a situaciones de conflicto, procurando aprender de los errores de nuestros vecinos. El diseño urbano puede volver a ser muy útil, puede construir espacios públicos y equipamientos que den como resultado puntos de encuentro para evitar los guetos y la sensación de abandono. En este sentido, actuaciones de vaciado y acupuntura urbana que ya se han ensayado con éxito en la ciudad, volverán a ser prioritarios.

Pero todo esto no tendrá éxito si no somos capaces de entender, a la hora de establecer los objetivos de futuro, la condición contradictoria de Barcelona, que quiere llegar a ser global sin dejar de ser local. Queremos pertenecer a una gran metrópoli capaz de competir con las grandes ciudades europeas (área metropolitana, tren de alta velocidad o la gestión del aeropuerto) sin perder la calidad de vida asociada al barrio, plaza o calle. Hay que tenerlo en cuenta para entender un cierto rechazo a políticas que quieren garantizar la gran ciudad que queremos ser (de turismo y negocios), pero que ponen en crisis la utilización del espacio público, base de nuestro modelo de ciudad. Ha de ser posible equilibrar los grandes proyectos con actuaciones precisas en los barrios que impulsen el comercio de proximidad, las terrazas y la utilización ordenada del espacio público. Eso, en definitiva, será lo que haga grande nuestra ciudad.

Fuente: Jordi Badia para el diario ara.cat

http://www.ara.cat/ara_mes/debat/ara-que_0_406759325.html#

 

 

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