Asociación Sinergia Sostenible

Sinergia Sostenible pone nombre al lugar de encuentro donde se fusionan las ganas de saber y de dar a conocer qué es la sostenibilidad, para buscar el mejor camino de llegar a ella.

Creemos que una de las labores más importantes que hoy en día tenemos los arquitectos es la de emplear nuestras energías en diseñar los mecanismos que permitan lograr un hábitat en equilibrio con el planeta que lo sustenta.
> > > > > lee más

Actividades:

Paralelamente a la confección de este blog, y como parte de un proyecto más amplio de difusión de la información e interactuación con los demás habitantes de este planeta, realizamos otras actividades: Las ya realizadas:

-Charla coloquio “Arquitectura y Sostenibilidad”. .

-Taller para niños ”Arquitectura para Niños”.

-Charla coloquio ”Energías Renovables”.

URBANISMO RESPONSABLE PARA TIEMPOS DE CRISIS

 

 

sinergias-sostenible-urbanismo

 

La entrada de hoy no es un sesudo tratado de urbanismo, nada más lejos de nuestra intención. Son ideas más o menos hilvanadas sobre las que, en nuestra opinión, deberíamos cimentar nuestro hábitat urbano. Como siempre nos importan mucho más las preguntas que las respuestas, así que a por ellas vamos.

 

 

El  ex campeón  soviético de ajedrez, Garry Kasparov,  define la crisis como “un momento en el que las preguntas no pueden responderse”. Pero, aunque esta idea sea cierta, no significa que las preguntas no deban realizarse. De hecho, uno de los grandes problemas de esta sociedad es que siempre responde, pero nunca parece hacerlo a la pregunta adecuada. Los grandes referentes de la arquitectura moderna propusieron una nueva forma de entender la arquitectura, que como le gusta comentar al arquitecto argentino Rafael Iglesia, daba respuesta a la realidad de su tiempo. El estilo internacional, fue capaz de platearse cuál era la pregunta de su tiempo, y a partir de ahí inventaron una arquitectura que le dio una contestación adecuada. Esta espectacular y efectiva respuesta, ha sido heredada hasta nuestros días pero con la salvedad de que hoy ha dejado de tener cualquier tipo de validez, pues la pregunta ya no es la misma. Sin embargo nos seguimos empeñando, en muchos casos, en responder de la misma manera hechizados por el embrujo de la estética cubista y pura.

Por desgracia, parece que hoy tenemos demasiada prisa para cuestionarnos los interrogantes. Es ahí donde está el quid de la cuestión, saber cuál es la pregunta de nuestro tiempo. Mientras no la sepamos formular con precisión, la respuesta que demos siempre será equivocada.

 

El primer mundo ha dado respuestas que en general no han tenido en cuenta el respeto medioambiental, una economía solidaria, ni una equidad social. De  preceptos éticos mejor ni hablamos. El consumismo y la sociedad del bienestar no entienden de otro dios que no sea el beneficio económico. Si nos centramos en una escala más local, el problema viene a ser mayor. Dado que no tenemos una estrategia correcta de actuación  a nivel global, cuando nos centramos en lo que tenemos delante de las narices, el caos aumenta ¡y de qué manera!  

 

Nuestras ciudades y pueblos no conviene que crezcan de cualquier manera. De hecho, en caso de duda, se recomienda fervientemente ¡no hacer nada! Y nada es nada, porque otro gallo nos cantaría si hubiéramos sido un poquito más comedidos en nuestros crecimientos urbanos.  El suelo es un bien escaso y preciado, como le gusta recordar a  Alberto Campo Baeza, “lo de que los pobres heredarán la tierra debe ser mentira. Los pobres heredarán otras cosas, pero no la tierra. Y mucho menos si esta tierra es suelo urbanizable”. Estos terrenos vacíos quizás debieron socializarse, pero en vez de optar por una solución en la que primara el bien común, se ocuparon según dictó el  mercado inmobiliario. 

 

Así, muchos ayuntamientos se han venido financiando con el dinero recaudado por los aprovechamientos urbanísticos correspondientes por cada promoción que se ha ido construyendo en su extrarradio. Ante esta situación, nos hemos acostumbrado a que múltiples actividades, de diversa índole de nuestras corporaciones se llevasen a cabo gracias al dinero que las grandes promotoras añadían a las arcas municipales. Lógicamente, depender de estos ingresos no hacia otra cosa que nublar la vista de muchos dirigentes que lo  “necesitaban” sí o sí y, por lo tanto ninguna propuesta inmobiliaria les parecía mal. Al final, los crecimientos urbanos se han convertido en la principal forma de hacer caja para los ayuntamientos y esto ha sido la excusa perfecta para macizar muchos pueblos y ciudades.

 

Este crecimiento todavía parece tener menos sentido cuando en numerosas ocasiones estas ciudades tienen excelentes cascos históricos que en muchos casos quedan infrautilizados. Se trata de revitalizar aquellos centros urbanos que se encuentren en buenas condiciones y salvar de la ruina a aquellos que se han abandonado por querer hacer grandes intervenciones mediáticas. Este dinero se ha debido (y se debe) emplear en rehabilitarlos. Pero claro, ¿quién se va a sacar una foto cuando termine la rehabilitación de un sobrio edificio residencial de cualquier calle de la parte vieja de nuestras ciudades? Lo que tiene verdadero glamour es cortar la cinta de la inauguración de un nuevo barrio de la periferia, aunque en realidad no sea otra cosa que un inmenso y desolado barrio dormitorio.

 

Ya nos contareis cómo veis el panorama que tenemos entre manos, para ver si constatando la realidad podemos intentar ver cuales pueden ser las claves para poder proponer un auténtico urbanismo, sostenible, ético, participativo y, sobre todo, mucho más humano.

                                                                                        Autor: Lorenzo Barnó

 

 

 

6 comentarios en URBANISMO RESPONSABLE PARA TIEMPOS DE CRISIS

  • Pues precisamente ayer estuve escribiendo sobre este tema y lo publicaré a lo largod e la semana en mi blog. Qué es la ciudad y en qué la estamos convirtiendo?
    Desde mi punto de vista se trata de un problema de identidad, a todos los niveles.
    Gracias por reflexionar también sobre ello!

  • Gracias Daniel por visitarnos.
    Estamos completamente de acuerdo contigo que el gran problema de nuestras ciudades es que se olvida la idea de identidad, con todo lo que ello conlleva.
    Quedamos a la espera de la reflexión sobre el tema que publicarás esta semana.

  • Alvaro Foncea Román

    Puede que parte del problema radique en el modo de financiación de los ayuntamientos. Al final, las decisiones urbanísticas las toman los políticos, y en parte, es comprensible que busquen financiación por medio de los 10% de los desarrollos.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en el texto.
    Tal vez las leyes del suelo deban incentivar económicamente la rehabilitación (y no sólo de los cascos históricos: ya empezamos a tener un parque residencial de mediados de siglo XX que necesita mejoras).
    Por otro lado, también se podrían “poner en carga” las segundas y terceras viviendas, y las que tienen los bancos (que no dicen nada para no alarmar, pero deben de ser muuuchas), de modo que se regulen los precios de alquiler y venta.

    En fin, éstas son solo algunas ideas por el momento. Seguiremos discurriendo.

    Ánimo con el blog!

  • Estamos completamente de acuerdo contigo, Álvaro, en que no está bien que solo se subvencione la rehabilitación de edificios que se encuentren en los cascos viejos de nuestras ciudades. No tiene mucho sentido que un inmueble de un lado de la calle tenga un 40 % de subvención y el de la otra calle, que ya pertenece al ensanche, no tenga nada de nada.
    Ha habido mucho dinero que se podía haber destinado a estos menesteres pero se decidió que no fuera así. Aquí está la verdadera sostenibilidad, en no crecer e invertir en cuidar lo que tenemos. Si por lo menos el estallido de la burbuja sirviese para esto, quizás se podría vislumbrar un futuro mejor.

  • Me ha gustado mucho tu entrada.

    un saludo!

  • Gracias Miguel, nos alegra verte por aquí!

Deja tu comentario

 

 

 

Puedes utilizar estos HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Comment spam protected by SpamBam